Descuartizamiento

Inquietantes sonidos interrumpieron la calma. La piel se desgarraba del músculo, evitando el desangrado. Su sonido, aún crujiente, era aterrador. El  cuchillo se deslizaba con agilidad entre las entrañas del cuerpo, descuartizándolo. Ya sin un halo de vida, el pavo estaba listo, y la cena de Navidad, también.

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IV CONCURSO DE MICRORRELATOS “La Voz del barrio”

Chicas y chicos, os adjunto el enlace al blog de los barrios de Nuevo Gijón, Perchera y La Braña que organizan el concurso de microrrelato. Las bases las encontraréis en este enlace: http://aavvsantiagogijon.blogspot.com.es/2017/10/iv-concurso-de-microrrelatos-la-voz-del.html

¿Os animáis?

Acoso laboral

– Lo siento, no es orgullo, es dignidad.

-¿No sabes encajar la un piropo, lindo gatito?

-Mira, Piolín, ya, métete to moving por el culo. Me voy a Marvell.

Frase para el martes 24 de octubre

«Lo siento, no es orgullo, es dignidad». (Carmen Fernández Antuña)

Recordad que tenemos una frase para escribir un microrrelato más. Forma parte de un microrrelato de Juan Jose Arreola, de «Armisticio»: «Se alquila Paraíso en ruinas» (podéis incluirla en el lugar que queráis).

—Me hirvió la sangre —dijo Paul, recordando el momento en que pilló a su mujer con su mejor amigo y socio, Henry. Iba por la calle dando tumbos, con las manos clavadas en los bolsillos de la gabardina. El agua resbalaba por su cara, le chorreaba el pelo. Se limpió con la manga con rabia. Tomó una decisión. Entró en la tienda, compró y pagó. Corrió. En su casa, le esperaba su mujer:

—Lo siento querido, pero me estorbas.

Y sonaron dos disparos.

Manejando hilos

Me hierve la sangre al verlo. Su corbata de los años sesenta, su aliento apestoso. esa forma displicente de  dar órdenes, su misoginia, sus andares de paleto. Además, es ignorante, impulsivo, y maleable. Y conecta bien con la turba. Vamos a ponerle de títere en la Casa Blanca, y nuestras exportaciones de petroleo, armas, y CO2 crecerán exponencialmente.  Duplicaremos nuestras cuentas corrientes,  y no nos quedaremos para ver la extinción.  Es un buen candidato. Dile  que sí.

¡Qué quieres volver!

No me esperaba eso de ti.  Ni un fallo, ni un resquicio a la sospecha. Toda esa ternura en las caricias, todos esos proyectos compartidos, el amor que me profesabas; todo era falso. Todo era para Hugo. Pero no esperabas su patada. Y ahora que estás sola, pretendes volver. Tranquila, no estás sola. Tu cáncer, que espero sea largo, te acompañará toda tu vida.