Atestado

Tenancingo, a 26/3/50

Personados en la escuela los agentes de la autoridad, hallan al joven Panchito Contreras sentado en el patio, en estado de nervios. En sus manos porta una soga rota y el cuello presenta cierto enrojecimiento.

Interrogado el maestro, éste afirma desconocer lo ocurrido, aunque sugiere que el niño podría haberse lastimado al trepar al árbol usando la maroma.

Dada la intachable conducta del licenciado, vistos los antecedentes poco recomendables de Panchito y su minoría de edad, se procede a archivar el presente atestado.

(La foto es de Mariano J. Sánchez)

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Yo no quería

Recién licenciado, con poca experiencia, me apuntaron a un partido. Ganamos las municipales y ejercí de concejal en León. Diez años. Aunque yo no quería.

Los jerifaltes me propusieron para el Congreso y fui diputado por Menorca dos legislaturas. Tampoco quería.

Llegó la debacle, perdimos el gobierno y mi escaño. Casado, dos niños, la angustia me hizo aceptar una Fundación, que no quería.

Ahora disfruta la jubilación en una lujosa residencia donde ejerzo de portavoz de los internos…

…Aunque no lo quería.

Cita en la aldea

Cierto atardecer, volviendo del monte, me senté a reposar en el cabildo de una iglesia. De repente, vislumbré a través de la verja un nombre conocido grabado en una lápida. Allí estaba Pablo.

Un año mayor, repetía curso a causa de una grave enfermedad que le había robado el pelo y la alegría. Apenas pudimos cruzar dos palabras, cuando un mal día no regresó.

Nos hacinaron en un viejo autobús para acompañarlo a su remoto pueblo. Allí, calado hasta los huesos, aprendí que los niños también sabían morir.

CASABLANCA

– Siempre nos quedará París. No lo teníamos, lo habíamos perdido hasta que viniste a Casablanca, pero lo recuperamos anoche.

– Dije que nunca te dejaría.

– Y nunca me dejarás. Yo también tengo mi labor que hacer y no puedes seguirme a donde voy. En lo que tengo que hacer no puedes tomar parte.

Ella se elevó sutil y uniformemente entre la niebla. 25 segundos después desapareció. Solo un dron espía de cuarta generación con inteligencia emocional disponía de semejante óptica.
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© Mariano J. Sánchez

[80 palabras]

[Iniciado en clase. Indicaciones: Intercontextualidad, dialogo, protagonistas no humanos]

SOY NINI

Soy Panchito Contreras. La verdad es que no hice nada. Yo solo estaba allí sentado sin hacer nada. No quería aprender nada y él lo sabía.

No sé porqué se fue alterando cada vez más.

El espíritu de supervivencia hizo lo suyo claro.

Pedrito fue el primero, pobre… era tan débil. Luego Arcadio, un poco lerdo, ya sabéis. Y así uno tras otro, todos en fila colgados en distintos árboles.

Yo solo tuve que colgar finalmente al maestro.
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© Mariano J. Sánchez

[80 palabras]

[Indicaciones: basado en el microrrelato “Soy maestro” de Max Aub]

Esos días de plomo

El día amaneció oscuro, por eso al levantarme lo primero que hice fue pintar en el cristal de la ventana un enorme corazón con un rotulador rosa. Después grité a la ecuatoriana que me preparase el desayuno. Hice mis estiramientos y marché al Club a entrenar con mis amigas Brezo, Chefi y Cuqui. A mediodía comí con papá que estaba muy preocupado por la huelga. ¡Qué pereza me da esta gente! Por la tarde vinieron los obreros a pintar. Tengo cena con Fran a las once.

Mañana quizá haga sol.

Autonostalgia

No nací en primavera, por pocos días. Crecí en un piso alto donde podía intuir las montañas. Como tantos otros, tuve una aldea con abuelos y primos donde olvidaba la monótona semana asediado por curas. Del colegio conservo un par de buenos amigos y poca fe en las liturgias. Fui hijo obediente y estudiante aplicado, lo primero en demasía. En la Universidad encontré otra alma errante que, por suerte, aún conservo. Sobrevivo en la misma ciudad donde quizá tú también soñabas.

ME DECLARO CULPABLE

(versión 1)

ME DECLARO CULPABLE

Que no estaba bien eso ya lo sabía él. No hacía falta que el juez lo especificase en aquellos tediosos y prolijos razonamientos jurídicos.

Que era delito también lo supo en todo momento.

Tenía ganas que acabase aquella farsa, aquella pantomima, aquel protocolo absurdo en la sala de vistas. ¡Pero si se había declarado culpable desde un primer momento!

¡Que culpa tenía él de que Darth Vader fuese el único sin disfraz en el desfile de Carnaval!

[80 palabras]
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(versión 2)

SOY CULPABLE

Que no estaba bien eso ya lo sabía. No hacía falta que el juez lo especificase en aquellos tediosos y prolijos razonamientos jurídicos.

Era delito. Lo supo en todo momento.

Tenía ganas que acabase aquella pantomima, aquel protocolo absurdo en la sala de vistas. ¡Pero si se había declarado culpable desde un primer momento!

¡Que culpa tenía él de que, en el desfile de Carnaval, el único sin disfraz fuese aquel conde con capa negra y colmillos blancos!

[80 palabras]
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© Mariano J. Sánchez

[Indicaciones: El personaje justifica la acción (perversa o malvada por supuesto)]

LA MALETA

– ¿Te gusta esta, vida?

– ‎No sé mamá, un poco pequeña.

– ‎¡Pero María! ¡Solo vas 2 días a la nieve con los compañeros de clase!

– ‎¡Es pequeña, mamá! ¡Quiero esta otra!

– ‎¡Por Dios María! ¡Esa es enorme! Casi coge una persona dentro. Además sabes que no nos sobra el dinero.

– ‎Estaaa… siii… estaaa…

– ‎¡María, por favor! ¡Que ya tienes 9 años! ¡No me hagas escenitas!

2 años más tarde María comprobó que, efectivamente, “casi” cogía su madre descuartizada dentro.
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© Mariano J. Sánchez

[80 palabras]

[Ejercicio de clase. Indicaciones: La infancia]