¿Quién engañó a Roger Rabbit?

Hacía tanto tiempo que no sabía nada de ella. Y sin embargo, ahí estaba, esperándome en el camerino tras la actuación.

– Hola Jessica.

– Presentía que vendrías tú.

– Entonces sabrás porqué vengo. Tengo que hacerte unas preguntas sobre René.

– No sé nada. De verdad. Vamos a mi casa, ahí… nos pondremos al día.

Por el camino empezó a hablar de perlas ensangrentadas y cosas que sonaban a conspiración más que a una disputa doméstica con trágico final. Ojalá la hubiera escuchado.

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Martes noche

Cuando abrió los ojos, no quedaba nada,  Salvo su propia nave y la que le perseguía, causante  de la destrucción del Planeta Yelkra. Las fuerzas del Emperador Kang no cesaban de acosarle y optó por llevarles al agujero negro Petco, aprovechando que su  nave tenía capacidad antigravitacional y la oponente no, por lo que sería engullida.  Pero fue ahí cuando le entraron ganas de mear y de bajar la basura, y se zafó de sus gafas de realidad virtual. Guardó la partida.

Como ovejas…

Hacía tanto tiempo que no sabía nada de ella…  A primera vista parecía no  haber cambiado. Su belleza estaba intacta. Pero su cerebro; ¿qué le había pasado? De su boca salían clichés y lugares comunes de maruja cincuentona divorciada tirada al bingo, al tabaco, y al reallity-show. Nada quedaba de aquella musa inconformista que componía canciones indies, veía cine de Ken Loach y León de Aranoa, leía a Bukowsky, y era activista pro-derechos civiles.

Del programa basura de primeras citas cambié al informativo menos controlado por el Régimen. Hablaba el neurocirujano promotor de la Ley Orgánica de Acomodación Mental Quirúrgica. La pena me embargó desde el exilio.

En mala hora bajamos a la Tierra…

Quedaron en reunirse como de costumbre. Eran sus días libres, así que convinieron dejar los asuntos del orden del día al azar: Sus lugartenientes los resolverían. Decidieron bajar a tonar unas cañas a un bar  de carretera.

Al final de la barra, un tipo fornido de bigote parecía esperarles. Cuando Dios y Lucifer fueron reconocidos, Nietzsche sacó su recortada y sin mediar palabra les abatió. Y se  puso fin al determinismo.

Empezamos mañana martes las clases de 17:00 a 18:45.

¡Hola! Ya he hablado con la coordinadora del curso y ella ha acordado con la directora del centro que al menos seis clases tendrán una duración de hora y cuarenta y cinco minutos. Quisiera emplear los martes y jueves de este mes de noviembre para dar las clases con este horario. ¿Qué os parece? La idea es empezar mañana martes y continuar hasta diciembre. En diciembre nos quedarían tres clases y éstas ya serían de hora y media, como veníamos haciendo hasta ahora.

Agradeceros a todas y a todos este pequeño esfuerzo.

Saludos

Estricnina

No soporto más caricias de sus dedos grasientos, ni frasecitas tipo:
¿Quién es el bebé de su tiíta? o ¿Por qué no te pones mi regalo?
Yo le preparé a la tía el té, mamá.
Tres cucharadas de azúcar, dos de veneno y una sonrisa de angelote llevando la bandeja.
Sorbe, traga, hipea, eructa. ¡Delicioso, el mejor que he tomado nunca!
Espero expectante y nada.
La tarde siguiente vuelve como todas, la reina sobreviviente de las ratas.