La huída

De vuelta al hormiguero, R ya no es la misma. La luz del sol y el banquete de hierba le han llenado la barriga  de alegría y su cabeza  de ideas de futuro.

R  llega sonriente a la boca de la cueva oscura, y mientras decide si entrar o quedar fuera, reflexiona y decide compartir con las dos Ces  los dulces sabores de la libertad.

Así que se incorpora a la vida cotidiana y aburrida  del  enorme hormiguero y  se duerme soñando el verde de la hierba,  el rojo de los frutos, las gotas de agua transparente.

Por la mañana en el desayuno,  prueba la papilla de hojalata y se rebela, ¡Vaya mierda! Mientras sus amigas obreras, hacen ruido con cucharas y cuchillos para salvarla del encierro en la celda de castigo.

En la tarde, cuando en el hormiguero se hace el silencio de la siesta, la hormiga R da un toque silencioso a C1 y C2 y las tres escondidas entre las piedras del camino se dirigen al pequeño agujero de salida.

Afuera, bajo la cegadora luz del sol, les espera un campo de amapolas entre el trigo, y el  canto de cien cigarras díscolas  aplaude su escapada.

Alunizaje

Ven  —le dijo al mar  la luna llena como nunca.

—No puedo respondió el océano. Estos setenta y ocho años me están haciendo añicos. Estoy lleno de heridas con tanto fueloil y tanto crucero. Además aquellos eran otros tiempos, yo era más joven y mas arriesgado y  tu entonces  llegabas a bañarte entre mis olas.

¿Recuerdas el regalo  de nuestro último encuentro, allá por el 48?

Como olvidarlo! —respondió la luna. Eran dos perlas mínimas que por sorpresa colgaste en  mis orejas.

Y el mar le respondió — esta noche, cuando se cansen de hacer fotografías  y por fin alunices en mis olas, te esperaré en el lugar de siempre, ya sabes,  en el acantilado al lado del Elogio y espero que, de nuevo, gocemos de una noche inolvidable.

El Sistema

Estoy en los calabozos, ven a buscarme.  Una voz televisiva se ha colado en su celda y grita que el tirano ha muerto. Pero el pueblo llora, creído o resignado, el pueblo siempre llora. Es un ruego inútil, sin washap no podía llegar afuera el grito de su mente. Amordazado, famélico, en el fondo de la cueva, el régimen hace bien su trabajo.

Libertad

Cuando una hormiga preguntó por qué vivían en una urna de cerámica, una alianza de otras tres y sus treinta asesores respondió que afuera hacía frío.  La hormiga formuló su pregunta de nuevo, ¿y no sería mejor de cristal? El Sol nos derretiría, además la visión es horrorosa, fue la respuesta. La hormiga solitaria trepó hasta el vértice del barro y se asomó a un agujero diminuto. El Sol no le abrasó y tampoco le disgustó el paisaje. Salió y se ocultó en un valle de otoño donde la triple alianza la busca desde entonces.