Como ovejas…

Hacía tanto tiempo que no sabía nada de ella…  A primera vista parecía no  haber cambiado. Su belleza estaba intacta. Pero su cerebro; ¿qué le había pasado? De su boca salían clichés y lugares comunes de maruja cincuentona divorciada tirada al bingo, al tabaco, y al reallity-show. Nada quedaba de aquella musa inconformista que componía canciones indies, veía cine de Ken Loach y León de Aranoa, leía a Bukowsky, y era activista pro-derechos civiles.

Del programa basura de primeras citas cambié al informativo menos controlado por el Régimen. Hablaba el neurocirujano promotor de la Ley Orgánica de Acomodación Mental Quirúrgica. La pena me embargó desde el exilio.

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