Estricnina

No soporto más caricias de sus dedos grasientos, ni frasecitas tipo:
¿Quién es el bebé de su tiíta? o ¿Por qué no te pones mi regalo?
Yo le preparé a la tía el té, mamá.
Tres cucharadas de azúcar, dos de veneno y una sonrisa de angelote llevando la bandeja.
Sorbe, traga, hipea, eructa. ¡Delicioso, el mejor que he tomado nunca!
Espero expectante y nada.
La tarde siguiente vuelve como todas, la reina sobreviviente de las ratas.

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