Finito Sopore

Sólo se acordaba de una aceleradísima velocidad de caída.
Notó, ahora ya despierto, como era arrastrado hacia la orilla ; no se explicaba como el 112 era tan rápido, además era un suicidio íntimo, como casi todos.
El delfín, sonriente y ufano, aplaudió con sus aletas, antes de alejarse de la orilla.
Es el fin, es el fin !!, ahora recordaba más cosas de su caída.
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