La última lección

No fue su primera enseñanza. Formaba parte de su vida por esa razón no consiguió odiarla. Agria de carácter y con criterios bien asentados, incluso frente a la muerte, censuraba las horas que había pasado velándola. Dedicado siempre a los demás, con ella, esta vez, no hubo suerte. En el hospital sentado a su lado mientras la miraba, le apretó la mano; ella abrió los ojos y balbuceó palabras nunca pronunciadas.

 

 

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