La Luna ha vuelto

No sé qué pensar de esta situación. Cerré los ojos, sellé los labios. Cubrí mis orejas con un pañuelo de olas y estrellas, recordando que en una ocasión me dijo que eran de duende. Incluso me tapé la nariz porque alejarme no era suficiente para ignorar el perfume de su ramo de mimosas. No sé qué hacer si le veo tras la mirilla, después de tantos años, llamando a mi puerta con sus ojos de Luna.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s