El sueño de Crispín

Perdidos entre el gentío que esperaba la carrera de cintas, sus ojos no daban abasto a tanto paisaje. Guardó su sueño en la memoria de Crispín y aceptó el reto en el pañuelo de una niña redonda. Lo anudó en su lanza de caña y subió a la grupa de un pollino. Galopó hasta que su afán épico se coronó con un premio de zarzas, ortigas y las risas de su sueño con coletas.

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