EL BARBERO SÁDICO

Algo tan cotidiano como afeitarse era para el una gran terapia. Le gustaba alternar y conocer,hablar y ser escuchado.Ademas tenia suerte porque debía hacerlo cada día.        La ciudad empezaba a cansar ante su pesado parloteo.Apenas lo divisaban a lo lejos apuraban el cartel de cerrado.Me sorprendió ver en las noticias su lengua ensangrentada, cortada de un tajo sobre la bandeja de espuma.

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