El corazón manda

Lo había dejado escrito en su testamento vital.

Mi corazón será para un joven no mayor de treinta años.

Asi se cumplió y con el músculo se transplantaron también sus sentimientos, sus emociones.

Cuando una tarde el joven aún convaleciente, paseaba por el parque ,se cruzó con ella.

No lo dudó, se tiró a su cuello haciendola prisionera de sus besos y abrazos.

Su novia que le acompañaba quedó atónita ante la escena.

Te lo explicaré : esta es la dueña de mi nuevo corazón. “Lo siento”.

 

 

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