Pies de trinchera

El ruedo se prestaba a sensaciones placenteras. Los mocos, el pelo de cartón o las camisetas de los campeones de UNICEF hechas jirones, no importaban. Los lavarían, un chándal del Bayer Munich y punto. Pero el pie de trinchera multiplica los muñones. O corregían el desorden de las nacionalidades que se amontonaban detrás de las alambradas o poca carne fresca podrían llevar al mercado y sustituir su población viejuna. El perfil estaba claro: se ofrece sólo a sirios, profesionales expertos y bilingües, contrato laboral; a cambio , conservar la vida.

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