El último hombre sobre la Tierra

Piensa que sólo es ruido. Otro golpe lo confunde con el viento que busca compañía. Con otro se pregunta al fin si habrá alguien al otro lado de la puerta. Y el siguiente le sobresalta. Poniéndose en pie, se cerciora de tener un aspecto decoroso y aunque quiere acudir a la llamada tranquilo, apresura el paso. Abre la puerta y un viento terrible le revienta contra muebles y paredes.

Ahogándose en su sangre, le espanta su estupidez. El huracán ha vuelto para asegurarse de que no haya supervivientes.

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