FLORES ENVENENADAS

Desde la cama del hospital, ella tenia una vista preciosa del jardín.Se quedó pensativa, triste algunas lágrimas recorrieron sus mejillas.

A su memoria acudió un recuerdo que la sacudió sin piedad.

Con esas flores se podría hacer un ramo, como el que él le llevaba después de cada paliza. Con una tarjeta bien visible en la que se podia leer:” Sin tí no soy nada” o “Perdóname”

¿Cuántos fueron diez, veinte? no lo recordaba

El ramo permanecía  en la mesa del salón testigo mudo de una vida rota, como rotos estaban su cuerpo, su alma, sus sueños.

Hasta que sus pétalos, sus hojas y su olor a rosa se disipaban, se quedaban abandonados, como cuerpo de mujer en un rincón del salón

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