El Trato

Desesperado porque de su pluma no manaba palabra alguna y cercano a la derrota, el escritor vendería su alma por algo que saliese de él y transcendiera más allá de su muerte.
Una Sombra le habló desde la oscuridad de su cuarto y le ofreció su ayuda sin tasarle precio alguno.  El único requisito era que pusiera su alma en cada palabra que escribiera.
Sin pensarlo, aceptó el socorro que le ofrecían y de esa manera se hizo física la mayor, mejor y más vendida obra de todos los tiempos.
Pero tras cada letra impresa en cada libro, en cada hoja, el alma hecha jirones del autor gritaba desesperada para que alguien le sacase de esa eternidad, escondido detrás de los párrafos de su obra, mientras la Sombra se reía y añadía un alma más a su colección inmortal.

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