La flor blanca

El silencio es un haiku desnudo así que cada quince de abril colgaba del pomo de su puerta una flor blanca sujetando su tallo con papel celo. Su vecina nunca le dijo nada pero al cabo de los años abrió la puerta, con una mano cogió la flor y con la otra tomó su brazo llevándolo hasta la cocina donde humeaba el café. Mudos de nacimiento dejaron que hablasen sus besos.

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