Amores no son riñones

Sorprendido, el funcionario del juzgado de instrucción número cuatro de los de Gijón, encargado de recibir la demanda, buscó el auxilio del secretario judicial quien, a su vez, corrió en busca de su señoría. Tal vez porque ésta también era mujer, salió de su pecera y le preguntó en qué basaba su reclamación. ¡En el amor¡, exclamó y ante su perplejidad y la de los funcionarios, un empleado de Correos y un jovencito que solicitaba abogado de oficio, insistió en que sí, que si por amor le había regalado una parte de ella, ahora que esa razón murió exigía su devolución. Entre nostálgica y severa, la magistrada trató de informar al concurrido público que comenzaba a rodearlos que el amor no era una razón jurídica. Tal vez no lo sea, dijo la ciudadana, eso es cosa suya, pero lo que sí sé es que mi único riñón está enfermo y exijo que me devuelva el que le regalé.
Según fuentes consultadas, el juzgado ha procedido a abrir diligencias previas.

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